ENFERMEDADES DE LA PROSTATA

La próstata es una glándula formada por una serie de pequeñas glándulas que rodean el cuello de la vejiga y una porción de la uretra. Las enfermedades de la próstata pueden afectar el sistema urinario o el sistema reproductor.

Es una glándula masculina del tamaño y forma de una nuez, que está ubicada delante del recto, debajo de la vejiga y rodeando una porción de la uretra (conducto por el cual pasa la orina desde la vejiga hacia el exterior).

La próstata es un órgano propio del sexo masculino, cuya función consiste en favorecer la actividad de los espermatozoides, secretando un fluído que se mezcla con el líquido seminal.

Las enfermedades más comunes que afectan la próstata son la prostatitis, la hipertrofia prostática y el cáncer de próstata.

Mediante palpación rectal, el médico puede detectar el incremento de tamaño de la próstata

PROSTATITIS

Se denomina prostatitis la inflamación de la próstata, debido casi siempre a una infección que, desde el tracto urinario, se extiende hasta la próstata. Cuando se produce una infección aguda, los síntomas manifiestos son dolor en la base del pene, escalofríos y fiebre elevada; si la infección es leve, puede pasar inadvertida y curarse sin tratamiento o bien convertirse en un proceso crónico.

En caso de duda, es conveniente consultar con el médico, que llevará a cabo una exploración a través del recto e indicará la realización de un análisis de orina. El tratamiento consiste en la administración de antibióticos, pero en algunos casos, la acumulación de pus requiere efectuar un drenaje, para lo cual es preciso internamiento hospitalario. En los casos de prostatitis crónica, existe la posibilidad de que
la próstata se calcifique y se formen piedras.

HIPERTROFIA PROSTATICA

La hipertrofia prostática o próstata agrandada es una afección muy común, considerada como una causa natural del envejecimiento, y se da con mayor o menor medida en casi todos los varones de más de 45 años. El aumento de tamaño de la glándula es debido a la formación de pequeños nódulos cartilaginosos. Si, además, el tejido que forma la glándula se vuelve rígido, acaba por constreñir la uretra y dificultar el flujo de orina contenida en la vejiga. Las consecuencias, que, a la vez, constituyen los síntomas más evidentes, consisten en una necesidad frecuente de orinar (que obliga al paciente a levantarse varias veces por la noche), produciéndose además un chorro de orina limitado e intermitente y goteo al final de la micción.

Complicaciones

Si bien los músculos de la vejiga tienden a superar el problema volviéndose más fuertes, por lo general la dolencia se agrava con el transcurso de los años: la próstata sigue creciendo, la uretra se estrecha y la vejiga se ve cada vez más constreñida; además, se produce una dilatación creciente de la vejiga, obligada a albergar una mayor cantidad de orina.

Dado que la vejiga no queda nunca totalmente vacía, son frecuentes las infecciones causadas por los residuos de orina. La complicación más grave se produce cuando, de forma repentina, se interrumpe totalmente la posibilidad de orinar (retención aguda), afección muy dolorosa y que precisa tratamiento de urgencia.

La aparición de sangre en la orina (hematuria) es uno de los síntomas de
una posible hipertrofia prostática.

Tratamiento:

En el caso de que la obstrucción del flujo de orina sea considerable, será necesaria una intervención quirúrgica para restablecerlo, siempre con internamiento hospitalario, que se prolongará de 5 a 15 días. Para ello existen dos métodos distintos. Cuando el tamaño de la próstata sea muy grande, y también cuando sea necesaria una intervención complementaria (por ejemplo, en la vejiga), el método aplicado es el que se denomina "prostatectomía", también llamado operación "a cielo abierto"; para ello se practica una amplia incisión abdominal y se procede a la resección del tejido prostático que provoca la obstrucción.

El segundo método utilizado es la llamada "resección transuretral" (RTU), que consiste en introducir por la uretra, a través del pene, hasta la próstata un delgado tubo que contienen un visor luminoso y una cuchilla o un diminuto bisturí eléctrico; de este modo, se efectúa la resección del tejido sobrante sin necesidad de practicar incisión quirúrgica alguna, con lo cual el paciente se recupera con mayor rapidez.

Por lo general, al eliminar el tejido prostático es inevitable cortar un músculo existente en la base de la vejiga que controla la eyaculación durante el orgasmo, de manera que sin la intervención de este músculo, se produce la llamada "eyaculación retrógrada" y el semen se vierte en la vejiga en lugar de salir al exterior.

En consecuencia, el hombre operado de próstata pierde su fertilidad, sin embargo, conserva su capacidad sexual.

CANCER DE PROSTATA

El cáncer de próstata es muy frecuente en el hombre, especialmente a partir de los 60 años, aumentando progresivamente a partir de esta edad. Entre los 80 y los 90 años afecta a un varón de cada dos. Puede tratarse de forma eficaz si se diagnostica precozmente, si bien es una causa importante de mortalidad (5% de los varones de más de 55 años de edad). El cáncer de próstata suele ser de crecimiento lento, por lo que los problemas obstructivos que puede causar -similares a la hipertrofia benigna- tarda en producirse, de manera que con frecuencia se manifiesta antes la metástasis que el tumor prostático primitivo.

Es conveniente que los hombres de más de 45 años se sometan a una revisión urológica anual, que permitirá diagnosticar precozmente el cáncer de próstata, mediante un simple tacto rectal, un método de exploración totalmente inocuo. En cuanto al pronóstico, si el tumor se trata antes de que se haya extendido, las posibilidades de curación son muy elevadas. Si se ha diseminado a otras zonas, mediante la combinación de distintas técnicas de

¿Son importantes los controles urológicos?

Sí, ya que después de los 40 años los hombres están más expuestos a desarrollar problemas en esta glándula, por lo que los controles deben efectuarse con regularidad.

¿Cuáles son los síntomas indicativos de problemas?

Flujo débil al orinar.
Dificultad en comenzar a orinar.
Orinar frecuentemente.
Urgencia misional (necesidad imperiosa de orinar).
Orinar frecuentemente de noche.
Interrupción del flujo urinario (detenerse y volver a comenzar).
Goteo al terminar de orinar.
Dolor o ardor al orinar.
Hematuria (presencia de sangre en la orina).

¿Cuáles son los problemas más frecuentes que la afectan?

Inflamación o infección: Se puede dar a cualquier edad, incluso en hombres jóvenes y los síntomas son muy similares.

Adenoma de próstata (benigno): Es un problema que a menudo comienza entre los 40 ó 45 años. Debido a cambios hormonales, la próstata aumenta su tamaño y esto hace que comprima la uretra, lo que impide el paso de la orina desde la vejiga hacia el exterior, causando síntomas urinarios molestos o dolorosos. A los 60 años aproximadamente, el 50% de los hombres sufre de algún síntoma relacionado con este crecimiento, el que va aumentando con la edad. De estos pacientes, alrededor del 50% va a requerir de algún tipo de tratamiento ya sea médico (terapia con medicamentos) o quirúrgico. Los síntomas son generalmente de instauración lenta y sus mayores complicaciones son la retención urinaria (no poder orinar) y la insuficiencia renal (en casos avanzados).

Cáncer de próstata: Es el tumor maligno más frecuente en el hombre mayor y la segunda causa de muerte entre los hombres. Aproximadamente el 10 % de ellos desarrollará esta forma de cáncer. A diferencia del adenoma, el cáncer no produce síntomas, ya que generalmente comienza desde la parte externa de la glándula, por lo que no impide el paso de la orina hacia el exterior. Los síntomas del cáncer prostático son tardíos y generalmente aparecen cuando la enfermedad está avanzada.

¿Quiénes tienen mayor riesgo de desarrollar cáncer?

· Todo hombre mayor de 40 años.
Todos aquellos hombres con antecedentes familiares (padre o hermano) de cáncer de próstata.

· Quienes consumen una dieta alta en grasas.

· ¿Cómo se realiza el diagnóstico de enfermedades o cáncer de próstata?

A través de un chequeo prostático, que consiste en que el urólogo:

Pregunta sobre los síntomas ya descritos, antecedentes médicos e historia familiar del paciente.
Solicita un examen de sangre llamado Antígeno Prostático, en el cual la presencia de niveles anormalmente altos pueden indicar cáncer de la próstata.
Realiza un examen físico completo que incluye la palpación de la próstata a través de un tacto rectal

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